Luego de la marcha del orgullo del 2 de noviembre del 2019 sentí que debía escribir algo a modo de análisis, pero a la vez sentía que faltaba algo más, y ese algo más fue la primera marcha del orgullo LGTTTBIQA+ del partido de San Martín, el hecho de que haya sido en el partido donde me crié y que me vio nacer me hizo caer la ficha de la importancia que tiene este tipo de visibilizaciones en éstos barrios que hacen la mirada al costado cuando de reconocer que tenemos una comunidad se trata. Otra cosa muy importante es que Marcela Romero, una de las travas activistas más importantes de ésta época corresponde a San Martín, ella actualmente está dando charlas por Latinoamérica pero también se hace un espacio para hablar en un escenario de plaza Kennedy o estar presente en los grupos de whatsapp de turnos médicos para personas trans en la salita del Fleming de José León Suárez.
También contamos con el diputado Leonardo Grosso que es abiertamente gay, de hecho se casó hace poco y es indispensable que esté en el Congreso porque sabemos que tenemos un voto asegurado en nuestros derechos.
Algo que también me había faltado en la marcha más popular que había salido desde plaza de mayo era el hecho de procesar todo a solas. Cada marcha que vivo debe tener su cuota de reflexión. Cada vez que se llega a la meta (que generalmente es en una plaza) me siento en el cesped en un lugar aislado para reflexionar cómo me siento y ver todo un poquito desde afuera, está vez me senté en un montículo a ver como bailaba la gente y escuchar los discursos que estaban dando, emocionándome un poco por el simple hecho de estar presente y deseando fervientemente ser yo la trava que en algún momento se suba a esos escenarios a hablar de nuestros derechos.
También me puse a reflexionar sobre el por qué éste año se dio la primera marcha de San Martín, siento que me estuvo esperando todo éste tiempo que estuve sumergida en una criogenia con respecto al tema de salir a luchar por mis derechos. Vengo de una familia conservadora, de esas que toman como "quilomberas" a las personas que luchan por lo propio. Que es mejor mantenerse calladx así no quedamos mal frente al otrx. Entiendo que tardé bastante tiempo en despertar. Pero parece que el partido de San Martín esperó con brazos abiertos mi retorno a la ciudad para empezar éste tipo de actividades.
Con ésta trans-sición he perdido más amigxs de lxs que gané. Pero creo que el sacrificio vale la pena. Además me permite focalizar más en éste tipo de temas.
Ya concluiré en otro momento los planteos que se nos hacen a "lxs que movemos el culo" con respecto a que las marchas "no sirven para nada" pero por el momento sólo diré que muchos de nuestros derechos fueron conquistados por éste tipo de movilizaciones. Muchos opinólogos (la mayoría hombres cis) se burlan porque cada vez que marcho subo las fotos a Instagram alegando que "la careteo". Simplemente cumplo la función de una marcha: visibilizar.
Por qué marcho? Por eso. Quiero formar parte de esa historia, tal vez no aparezca en las Kindle de lxs estudiantes de primaria del futuro. Pero cuando se mencionen éste tipo de eventos me dejará contenta saber que estuve, que formé parte de eso.
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